Protección Juridica de la Profesión

La característica fundamental de los profesionales titulados y colegiados es la de su servicio a la sociedad, lo que supone que el profesional antepone los intereses generales a los propios, es decir, el interés del cliente prevalece sobre el interés del colegiado, puesto que aquél abdica de su propia voluntad y se pliega, en mayor o menor grado, a los consejos de éste. Por este motivo, el ejercicio profesional está regulado y limitado por un Código Deontológico de conducta (aprobado en Asamblea General Extraordinaria del CODA, el 24 de Septiembre de 2004 y basado en el internacional- europeo de ECIA) y los estatutos colegiales, por el respeto debido a los derechos de los particulares y ejercen la disciplina en el orden profesional y colegial.

Todas las actuaciones profesionales fuera de este contexto, suponen delitos o faltas tipificadas como de intrusismo y competencia desleal. Dice el Tribunal Supremo que: “El delito de usurpación de calidad profesional no se castiga por la impericia en sí, sino por la falsa atribución de haber observado formalidades legales que son una garantía jurídica insustituible o la realización pública  de actos que son tarea exclusiva de quienes se hallan habilitados por medio de la preceptiva colegiación y titulación”. (Sentencia)

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