Facultad de Diseño y Comunicación

Hay dos caminos para el decorador: representar lo que les pasa a los personajes, o ir por la contraria

Dijo Jorge Ferrari en la Facultad

Este escenógrafo y director de arte dio un Seminario de Autor, espacio académico creado por la Facultad de Diseño y Comunicación de la UP, en el que habló sobre el proceso de armado del arte de un film, analizando las distintas instancias del trabajo desde la idea original hasta el montaje final.

En los últimos tiempos, el concepto visual de un film se ha vuelto uno de los protagonistas indiscutidos de la realización tanto cinematográfica como publicitaria, es por esto que el rol del director de arte se ha vuelto indispensable en el equipo creativo de una película. Desde su amplia experiencia, Jorge Ferrari se propuso analizar la dirección de arte en cine, tomando como ejemplo el film Roma, de Adolfo Aristarain.

Antes de centrarse en su trabajo realizado en dicho film, Jorge Ferrari trató de definir qué se entiende por director de arte, y cuales son sus funciones específicas. Para hacerlo, comenzó primero hablando del escenógrafo, quien trabajaba con la filmación en estudio, sobre todo en los 40. Luego, cuando se empezó a filmar en locaciones externas, se fue diluyendo ese oficio, ya que muchas veces se hacía cargo gente no tan capacitada en el área. Explicó que la idea de dirección de arte surge en norteamérica, junto con la de “production designer”, término aún más confuso. “Production” no alude a “producción” como la entendemos nosotros, sino a la película en su totalidad. De esta forma, el director de arte es el que diseña todo el film, planea la atmósfera y las locaciones. Una película tiene, además de posibles construcciones de decorado, una mirada amplia para que ninguno de los escenarios sea ajeno a la idea general estética. Debe tener un concepto sobre cada elemento del universo donde la trama trascurre.

Explicó luego la importancia de conectarse con el guión: “Ese es el punto de partida, nuestra `biblia´. Luego viene una lectura técnica, marcando las indicaciones y los elementos que llaman la atención. Hay guionistas que abundan en detalles, y otros que dejan estos aspectos más librados al azar. Es muy importante hacer una devolución en imágenes sobre el guión, lo que nos sirve para pensar todos los detalles. Así se entabla un puente con el director, para saber si estamos hablando del mismo tema”. Aristarain fue el director y escritor, además de guionista, de Roma, un relato autobiográfico, basado en el propio recuerdo. Para el encargado de la escenografía, esto plantea un reto más: “Yo traté de mantener esa mística. Me acuerdo que había una escena en que hacían ravioles y yo contraté a alguien para que los hiciera de esa misma forma. Se creó una conexión, un clima de gran sensibilidad. Eso les permitió a los actores que fuera más fácil el proceso de identificación”, dijo Ferrari.

Roma se filmó mitad en Buenos Aires y mitad en España, lo que implicó un problema creativo: armar dos equipos de trabajo, conocer los espacios allá, tener un manejo claro del funcionamiento de la unidad. Dijo que fue necesario hacer un listado prolijo de todo lo que tenía que tener para armar cada una de las habitaciones, además de decidir qué iba a ser decorado y qué locación real. “Yo prefiero trabajar con decorados porque hay más libertad, pero es más costoso. Entonces pasa a ser decorado sólo lo que se impone como tal. En Roma trabajamos así un espacio que era chico, y necesitábamos la apertura para que la cámara pudiera filmar con la luz y posición necesaria”.

Habló después de la investigación que tuvo que realizar para pensar la gráfica, los muebles y el decorado de la película. “La investigación se realiza no solamente si se trata de una película de época, sino también cuando sucede en la actualidad. Siempre es bueno ir a buscar datos que nos ayuden a crear este mundo en el que se mueven los personajes. Hay dos caminos para el decorador: representar lo que les pasa a los personajes, o ir por la contraria. Eso se da sobre todo cuando se muestran clases altas, porque los conflictos son subterráneos. En Roma, por ejemplo, trabajé con un concepto de luz que consistía en un pasado más claro y un presente más oscuro. Había un tono melancólico que permitía esa asociación”.

Dijo que el trabajo en cine es en equipo, el director de fotografía y el director de arte son dos figuras importantes, que tienen que tratar de ir juntas. También el sonidista puede hacer que se modifiquen locaciones, como por ejemplo cuando se trabaja con sonido ambiente y se descartan lugares ruidosos. “Se trata de una suma de individualidades que deben coincidir. El sonidista quiere que no vuele una mosca a 400 metros cuadrados, el productor que no se exceda el presupuesto y el director que esté todo perfecto en la locación, entre otros. Son una serie de guerreros combatiendo, por eso hay que saber hacer treguas, para poner en primer lugar a la película”.

Finalmente, comentó que el cine es un arte que está ligado a la industria. Según su experiencia, es muy complicado producir en Argentina porque el consumo interno no lo solventa. “Tendríamos que tender a un cine que tenga más salida. Eso nos posibilitaría mayor apoyo económico y una mejor posibilidad de realizar producciones importantes”, concluyó.

 

 

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